En un pueblo de allá, por la costa suiza un viejo pescador,
borrachín, tranquilo, sin dar la paliza a nadie de su alrededor
pretendía vivir a su manera que era salir a pescar
y pescar boquerón, calamar o alguna ballenita que también las da el mar
y despues regresar con la frente marchita
como dice el cantar que se suele volver.
Y vender el pescado en la lonja
boquerón, calamar o una esponja, que también las da el mar
y cobrar lo que hubiera ganado al vender el pescado.
Y marcharse a gastar lo que hubiera cobrado
en comer o en comprar cuanto es menester poseer
E invitar a beber y beber hasta el anochecer
Y arrojar lo que hubiera sobrado del dinero cobrado
Arojarselo al mar... devolverle el dinero
y cada amenecer empezar desde cero.
Pero muchos vecinos denunciáronle al pobre por contaminar
que sus pocas monedas, sus vertidos de cobre ponían perdidito el mar...
y no pudo vivir a su manera, que era salir a pescar
y pescar boquerón calamar o alguna ballenita que también las da el mar...


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